Iglesia San Miguel de Rangue – Historia

La tradición nos cuenta que la zona de Aculeo fue, previa llegada de españoles, bastante habitada por indígenas de la zona, lo que nos indica la importancia y trascendencia del sector como punto neurálgico ya previo a los conquistadores. Durante la Colonia se generaron diversidad de encomiendas en torno a la Haciendo de Aculeo que posteriormente fue adquirida por la familia Larraín en el año 1738. Rangue fue parte de esta hacienda que, por diversas divisiones y ventas del terreno, y por el traspaso hereditario familiar, quedó a cargo de Miguel Letelier quien junto a su hijo Alfonso construyeron la iglesia en el año 1943. El proyecto estuvo a cargo del monje benedictino y arquitecto Pedro Subercaseux y los cálculos de ingeniería por Miguel Letelier, logrando lo que el religioso arquitecto llamó “el ideal de capilla chilena”. En 1945 se consagra el templo y se le da el nombre de San Miguel de Rangue. La iglesia comenzó a ser el centro de la vida espiritual y religiosa del sector y sus alrededores, hasta el día de hoy, incluyendo la tradición que subsiste de la época colonial de la “Novena del Niño” que se realiza cada mes de diciembre, previo a la festividad de Navidad, y que está a cargo de un grupo de “Cantoras a lo Divino”, tradición igualmente antiquísima, y que provienen de la villa de Alhué. Otras tradiciones que se fueron incluyendo es la procesión a San Isidro y la fiesta de la Cruz de Mayo.

Una expropiación que se realizó el año 1972 convirtió la construcción en un lugar para guardar camiones, y a comienzos de la década del 2000 casi fue reemplazada por una carretera que pasaría por el lugar, según lo proyectado por el Ministerio de Obras Públicas.

Para poder preservar esta importante obra patrimonial se decretó, en el año 2001, como Monumento Histórico la Casa Esquina y Zona típica a la iglesia, ambas pertenecientes al ex fundo Rangue, fundamentando la decisión por ser una valiosa muestra de la vida rural y que dan cuenta de la estructura social, espacial y cultural de los grandes latifundios de siglos anteriores y de poseer características arquitectónicas que la hacen ser típica chilena.

Sin embargo, el terremoto de febrero de 2010 dejó la estructura con gravísimos daños e inhabilitada para cualquier actividad por lo cual la familia Letelier Valdés, a cargo actualmente del lugar, creó un comité de reconstrucción que fue acogido por la Ley de Donaciones Culturales. En una primera instancia, el Consejo de la Cultura aportó 42 millones de pesos para el programa de reconstrucción.

En el año 2012 pasó en comodato al Obispado de San Bernardo ya que apoyó y participó activamente en su reconstrucción y, gracias a esto, actualmente la iglesia de Rangue está nuevamente en pie y en buena condición para su uso.

 

 

 

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