Parroquia de San Antonio de Padua – Ornamentación

La decoración interior de la Parroquia San Antonio de Padua tiene gran relevancia en la historia del arte chileno, en el cielo de la nave central podemos apreciar las pinturas realizadas por Giovanni Mochi, pintor florentino que fue traído especialmente a Chile para asumir como director de la Academia de Bellas Artes entre 1876 y 1883.

El fresco arriba sobre el altar, aparece representado Dios Padre y sobre su cabeza un triángulo luminoso que simboliza la Santísima Trinidad. En otro fresco, se puede apreciar la representación de San Francisco.

El cielo de las naves laterales está ricamente decorado con molduras, al igual que el cielo de la nave central. La nave central posee vitrales coloridos que iluminan el interior. Las pinturas a cada lado de los vitrales, representan a los Santos Capuchinos.

El Atar Mayor acoge una escultura que es una réplica de la obra pictórica al óleo de Bartolomé Esteban Murillo en la que San Francisco abraza a Cristo en la Cruz.

En las naves laterales enmarcados en pilastras están los confesionarios y los altares devocionales. Los altares son de madera con pintura marmolada, están diseñados con columnas de estilo greco latino en color oro y rematan en un frontón triangular, exceptuando los altares que presiden cada nave y cuyo frontón está conformado por volutas.

Se destacan la imaginería de algunos altares devocionales, como lo es la talla de San Francisco, imagen en madera policromada traída de Cataluña, España. Asimismo, la Virgen de las Tres Aves Marías, imagen de madera policromada también traída Cataluña, España y San Antonio de Padua, imagen de madera policromada traída de Baviera, Alemania.

Las pinturas sobre los confesionarios serían obra de un pintor peruano que lo llamaban “el pintor pobre”, de apellido Ávila y cuyas representaciones tratan sobre pasajes bíblicos. Por ejemplo, podemos apreciar el sentido de la misericordia retratado en la pecadora y el perdón, el hijo pródigo, Caín y Abel, Sodoma y Gomorra, entre otros. Curiosamente, solo una de las obras tiene la firma de Ávila y ésta está escrita al revés junto al año 1861.

En uno de los altares laterales, hay una reliquia de un mártir descubierto en las catacumbas de Roma, son las cenizas de un niño martirizado en el siglo III o IV. La particularidad radica en que se hizo una imagen que pareciese estar viva, pero ésta contiene las cenizas.

En la nave lateral derecha hay un altar de madera con el escudo de los capuchinos y franciscanos. Este altar sería giratorio y al otro lado del escudo, se encuentra la imagen del Padre Pío, hecha en madera chilena.
El Vía Crucis sería de origen francés.

Arriba del órgano se aprecia una pintura que representa a San Lorenzo de Brindis y, según se indica, el órgano es francés.

Quisiéramos agradecer, especialmente, al Padre Sergio Uribe Gutiérrez sin cuya ayuda, información y paciencia estos textos no podrían haber sido escritos.

 

 

 

 

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