Iglesia de la Gratitud Nacional – Historia

Si bien este templo comenzó su construcción hacia el año 1857, en pleno siglo XIX, su historia se remonta a tiempos de la colonia, donde el gobernador de la época, Marín de Poveda, da las instrucciones para construir una ermita, llamada de San Miguel,  por el año 1699. Su sucesor se encargó de engalanarla lujosamente, pero por lo peligroso del barrio donde se ubicaba, esta quedó abandonada, hasta que fue donada a la orden Mercedaria, la cual se hizo cargo del lugar construyendo, posteriormente al lado de la ermita, su convento y una escuela.

Esta construcción fue testigo de la entrada triunfal del general Manuel Bulnes tras haber salido victorioso en la Batalla de Yungay del año 1839, que, para este efecto, se construyó un arco de triunfo por el cual el grupo vencedor pasó ante el feliz recibimiento de la ciudadanía. 

En el año 1857 se decidió erigir un templo en el sector donde se ubicaba la ermita de San Miguel. Así, se le encargó al arquitecto Francisco Stolf la construcción del templo mayor a un costado de la antigua ermita, pero las obras quedaron paralizadas por un prolongado período de tiempo. Una vez retomadas, el templo pudo ser construido y terminado en el año 1883, 26 años después de haber sido colocada la primera piedra, y llamándosele La Gratitud Nacional para conmemorar el triunfo chilenos en la Guerra del Pacífico y rendir homenaje a los soldados caídos en servicio a la patria.

En 1879, monseñor Ramón Ángel Jara compró los terrenos de la antigua y colonial ermita, a un costado del templo que estaba en construcción y edificó una capilla – mausoleo con el fin de poder resguardar los restos de los compatriotas abatidos en la guerra del Pacífico, elevados a la categoría de Héroes de la Patria.           

Posteriormente, a comienzos del siglo XX, se le pide al arquitecto italiano Ignacio Cremonesi, que ha participado en el diseño de otros proyectos arquitectónicos religiosos en la capital, que proyectara la fachada de la iglesia. Su diseño contemplaba una gran torre central con campanario sobre la entrada principal, que le daría una altura y presencia destacada en el panorama de la ciudad de Santiago del 1900. Lamentablemente, la torre nunca llegó a ser construida, por lo que el proyecto de Cremonesi quedó inacabado.

Durante el siglo XX, La Gratitud Nacional también ha sido parte importante de la historia de nuestro país en un rol protagónico. En 1954 toma el nombre de Santuario de María Auxiliadora, nombre por el cual también se le conoce actualmente. Sin embargo, es en el año 1973 donde se hace mayormente conocida ya que el recién instaurado gobierno militar, impuesto por un Golpe de Estado, realizó en este lugar el tradicional Te Deum, en celebración de las fiestas patrias de Chile. En 1989 fue declarada Monumento Nacional.

Los terremotos de los años 1985 y 2010 la dejaron con daño de mediana gravedad, sobretodo en la estatuaria y artes decorativas, por lo que tuvo que cerrar sus puertas a sus feligreses para poder ser reparada, abriendo nuevamente en el año 2012.

Por su céntrica ubicación, centro de marchas y manifestaciones, durante el siglo XXI ha sido objeto de saqueos, incendios y daño en general provocado principalmente por manifestantes que luchan por una reforma a las leyes sobre educación en el país. Sin duda, la acción más controvertida ha sido la ocurrida en el mes de junio de 2016 cuando un grupo de encapuchados, en plena marcha, entraron al templo y robaron la imagen de un Cristo crucificado, llevándola a la calle y rompiéndola en pedazos.

Actualmente el templo está abierto a la comunidad con horarios restringidos, dando cuenta de los daños sufridos a través del tiempo y esperando, como su nombre lo dice, por esa gratitud nacional.

 

 

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