IGLESIA DEL BUEN PASTOR – Arquitectura

El templo posee una planta de cruz latina, con una clara influencia neoclásica en su exterior, especialmente en su fachada. Construida con muros de adobes perimetrales, se observa que en su pórtico de entrada de cuatro columnas con capitel jónico y decorado con festones y guirnaldas, sobre las cuales descansa un arquitrabe con cuatro platabandas y encima un friso decorado con guirnaldas e imágenes angelicales, símbolos de los cuatro evangelistas y en el centro la imagen del cordero. Lo corona el frontón triangular el cual está adornado con diversos motivos religiosos y en cual en su centro, y en relación a la imagen, se podría inferir que es la representación de El Paño de la Verónica con el rostro de Cristo y en su extremo superior la imagen de la Virgen.

Posee dos torres construidas en madera con un largo chapitel que indica alguna influencia neogótica de estas, si bien las torres están decoradas con columnas, cornisas y elementos moldurados claramente asociados al neoclasicismo. En las base de las torres se puede observar un disco moldurado que indica dos años: en el cual comenzó la construcción del templo: 1862 y en el cual las propiedades y el templo fueron cedidas a la Fundación Las Rosas: 1982.

En su interior se observan las tres naves paralelas entre sí, la central más alta rematada en una bóvedas de cañón rebajado, mientras que las laterales, más bajas, poseen un techo adintelado. La central llega al presbiterio, cruzándose con el transepto, formando dos grandes arcos de medio punto. La separación de las naves se realiza por columnas acanaladas que sostienen arcos de medio punto, rematando en un claristorio con ventanales octogonales. El crucero, es coronado con un cimborrio octogonal con ventanales que sostiene una hermosa cúpula. El presbiterio posee una altura diferente, un nivel más alto que las naves. El transepto posee un techo con vigas a la vista y con un tejado a dos aguas, sus muros poseen sencillas ventanas molduradas rematadas en arcos de medio punto. La cabecera del templo mantiene los aspectos estéticos del transepto, con la diferencia del techo, que es adintelado, no mostrando su estructura.

 

 

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