Capilla de la Hacienda de Chacabuco – Historia

En la época de la Colonia, la hacienda constituye una unidad social y económica básica en la que no solo se producen cultivos y ganado para alimentar a una población creciente, representa el poder de las familias que en ellas habitaban, estructuró una sociedad patriarcal y dio origen al mundo rural muy característico del siglo XVII y XVIII. Estas haciendas eran fundadas en tierras desocupadas o que los colonos les quitaban a los indígenas y que eran entregadas en merced a las personas que prestaron servicios o ayuda durante la Conquista.

Es así que en el año 1599 el Gobernador del Reino, Pedro Vizcarra, entrega en calidad de merced las tierras de Chacabuco a Pedro de la Barrera y para su muerte heredaría dichas tierras a Antonio Martínez Vergara, Alguacil Mayor del Cabildo de Santiago, quien a su vez dejaría las tierras a la orden de los Jesuitas, los que tomarían posesión en el año 1696 con la idea de abastecer al colegio que tenían en calle San Pablo en Santiago.

El terremoto de 1730 provocó serios daños en los edificios levantados en la hacienda, las casas y la capilla, pero los jesuitas vuelven a reconstruir de inmediato. Sin embargo, en el año 1767 la Orden Jesuita es expulsada de los dominios del Rey de España (en 1759 fueron expulsados de Portugal y en 1762 de Francia) por lo que se ven obligados a abandonar la hacienda, la que sería rematada en 1771.

Cabe mencionar que, tras la Batalla de Chacabuco en el año 1817, la hacienda habría servido de alojamiento para los patriotas.

A partir del año 1823 su nuevo propietario sería Eulogio Solar, abuelo de Juanita Fernández Solar, Santa Teresa de Los Andes, la que pasaría largas temporadas en la hacienda según indican los registros en su diario y cartas, marcada por las enseñanzas de su abuelo, quien moriría en 1907 y por lo que la madre de Juanita heredaría la hacienda. En el año 1917, producto del mal manejo de los negocios del padre de Juanita, la hacienda de Chacabuco es vendida.

Posteriormente, la hacienda pasaría a manos del empresario salitrero Francisco Petrinovic, quien en 1929 habría reestructurado su firma comercial bajo el nombre de “Francisco Petrinovic y Cía.”, involucrando diversos negocios, entre ellos la “Hacienda de Chacabuco”, productora, envasadora y exportadora de aceite de oliva chileno.

Actualmente, la hacienda sigue siendo propiedad privada, sin embargo la iglesia los días domingo celebra la misa de mediodía y es abierta para la localidad de Chacabuco.

 

 

 

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